Costello Ballesta MalasanaESTABLECIMIENTO CERRADO

Igual que ocurre cuando se tienen varios hijos, es inevitable comparar al hermano pequeño con el mayor. Salvando -mucho, mucho- las distancias, en cuestión de restaurantes ocurre lo mismo. Y si no, fijémonos en los Costellos.

Tras el éxito del Costello Río Terraza Café (Plaza General Maroto, frente al Matadero), un diner que desde su apertura ha rejuvenecido la zona de Madrid Río, sus dueños, los hermanos Marín, han decidido replicar la fórmula del éxito en una zona más céntrica con la apertura de Costello Ballesta Restaurant Club, a las puertas del barrio de Malasaña. Este es un local más pequeño y menos abierto a la calle que el anterior -ya empezamos con la comparaciones-, pero también es una opción más que buena a tener en cuenta a cualquier hora del día, desde el desayuno y comida, hasta la cena y las copas. Y también para continuar de fiesta de madrugada, aunque el acceso es solo para unos cuantos privilegiados que conocen su secreto privé

¿En qué se parecen? Sobre todo en la carta. La cocina es desenfadada, idéntica a la que se sirve en el Río: hamburguesas, chapatas, bagels, ensaladas, raciones, postres, cakes y batidos de clara inspiración yanki. Pero con sonadas diferencias tras la incorporación de platos tan castizos como los torreznos con dulce de caña y tortilla de patatas caramelizadas, a los que se suman croquetas -de jamón ibérico, de queso gorgonzola y las de bacalao y menta al estilo valenciano, deliciosas y muy jugosas-, pulpo al grill con láminas de aguacate, pollo churrasco a la parrilla y la parrillada de verduras y frutas, una de las imprescindibles.

Restaurante Costello en Ballesta

Un full time en Ballesta

¿En qué se diferencian? En su apuesta por los desayunos, casi brunch, porque se sirven hasta las 13h. Tortitas con nata, mollete, croissant mixto, sandwich de bacon con huevo, bagel de pavo braseado, gofres e incluso un superdesayuno de huevos con bacon, tomate asado y patatas fritas. Casi nada. Aunque también hay propuestas más ligeras, como bol de yogur natural con frutas de temporada, nueces y miel. Continunado con la carta, en este local incorporan también una versión muy particular del menú diario, que incluye plato, bebida y postre. Es lo que han llamado plato del día, uno diferente para cada día de la semana: salmón a la naranja, canelones de lechón desmechado, fish and chips de bocaditos de merluza, milanesa de pollo y tabulé de verduritas y mango.

También se aprecian diferencias respecto el tamaño y en la estética del local. Este es más pequeñito e íntimo, sin ventanales a la calle como los de su hermano -tampoco los necesita, porque aquí las vistas no son, ni de lejos, las mismas-. Debido a su vocación ‘full time’, el de Ballesta fusiona el ambiente de un restaurante de día con el de un local de noche, con mucha madera, una iluminación muy cálida en tonos anaranjados casi a cualquier hora y plantas y motivos vegetales, sobre todo en el techo y paredes.

Lo que no cambia son los precios, al alcance de todos los bolsillos. Y es que las comparaciones no tienen porqué ser odiosas. No cuando el éxito parece estar asegurado.

plato del día, 9,50€; hamburguesas, 6-9,80€; raciones, 3,50-11€; postres, 3,90-4,50€

Todos los días de 10 a 02h; viernes y sábado hasta las 02:30h

Gran Vía, Callao

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