‘Taberna J. Blanco’, la tasca más castiza de La Latina

Parece una tasca centenaria, de las que cada vez quedan menos por la zona próxima a La Latina. Sin embargo, esta taberna se inauguró en 1988, cuando este tipo de espacios más se empezaban a revalorizar. Su dueño, Joaquín Blanco, decidió montar junto a su mujer, Esperanza, y sus cuñados un localito dedicado a los guisos caseros y a los vinos con denominación de origen. Atentos a El gato orgulloso, un tempranillo ecológico del sur de Madrid. Todo muy familiar y cercano.
Tras treinta años de trabajo lo que uno se encuentra es puro casticismo. Azulejos de tono cordobés que decoran las paredes, una barra muy esquinada y estrecha que despacha tapas, y un pequeño comedor, decorado con manteles de cuadros, donde se sirve un sustancioso menú todos los días. A saber, miércoles y domingo cocido.
Como manda el canon de tabernas, mesones y botillerías el vermut lleva el sello de Reus. Mientras, en las raciones lo que abunda es el cuchareo: corzo estofado, pochas con almejas, rabo de toro, callos a la madrileña… Un sueño para cualquier amante de la cocina más tradicional y esmerada. Si lo que se desea es disfrutar de algo más ligero siempre se puede apostar por el popular panoli de anchoa o los montaditos de chacinas. Clientela de barrio y parroquianos hacen el resto.