‘Nomade Café’, brunch con mucho mimo y precio imbatible

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Más que un sustituto del desayuno, el brunch en Madrid funciona como una alternativa a la comida dominical o al aperitivo del fin de semana con vermú o cañas. Una idea que captó muy bien Cynthia Stucki cuando aterrizó en nuestra ciudad y que le sirvió de ayuda para concebir el menú brunch que los fines de semana sirve en Nomade Café, menos excesivo que los desayunos tardíos que solemos encontrar en la mayoría de los cafés y restaurantes, y a un precio digno de bolsillos apretados.
Lo cual no significa que en este coqueto café-bar, incrustado en la esquina que forman las calles Tres Peces y Torrecilla del Leal en Lavapiés, nuestra anfitriona renuncie a trabajar con productos de calidad (el pan de sus tostas, por poner un ejemplo, procede del afamado obrador San Francisco), o que encontremos alguna pieza de bollería industrial. Para nada, todos, absolutamente todos, los platos, bollos y bizcochos que podemos tomar aquí son elaborados a diario por esta francesa afincada en Madrid que, podríamos decir, lleva la pasión por la cocina en los genes (sus padres han trabajado siempre en el sector de la hostelería en Normandía, región de la que procede, y su hermano cuenta con tres restaurantes de éxito en París). El binomio calidad-precio de su brunch es, por tanto, insuperable.
El suyo en un menú cerrado con precio fijo e incluye un plato salado, otro dulce, un bowl de granola, vaso de zumo natural y té o café (café de especialidad, por supuesto, que adquiere a sus vecinos de Hola Café). El plato salado suele ser una de las tostas que se incluyen en la carta del café, la Hulloumi Lovers, de pan de semillas de masa madre con aguacate, queso halloumi y huevo poché. En el apartado dulce podemos elegir uno de los arrebatadores bizcochos faits par Cynthia (Banana cake, brownie de chocolate o, la estrella de la casa, la Carrot cake) o decantarnos por uno de sus cannelles, bizcochos típicos de Burdeos con forma cilíndrica con un peculiar sabor a flor de azahar; todas las elecciones son acertadas.
Si quieres ampliar el menú, también es posible. En ese caso recomendamos, por su originalidad, los Turkish Eggs, un bowl de yogur griego con dos huevos pochés, rúcula, boniato asado, salsa paprika, semillas de girasol y pan de masa madre para mojar bien; o el Grilled Cheese Picante, un sandwich con chutney de manzana, espinacas, queso gouda fundido y manzana que, literalmente, ¡se sale! Además, si eres vegano, o lo es uno de tus acompañantes, debes saber que también cuentan con un menú libre de productos de origen animal, con bowl de yogur de soja y tosta vegana (aguacate, pera, almendras y menta); el bizcocho que se incluye en este caso es el Carrot Cake, que no contiene ni huevo ni leche.
En resumen, un brunch demasiado apetitoso como para dejarlo pasar y en un entorno envidiable, con mucha luz y lleno de encanto. ¿Acaso se puede pedir más?