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‘L’Orangerie’, cafés, zumos y crêpes artesanas en Malasaña

Laura BF

Malasañeros, malasañeras, L’Orangerie ha llegado a la ciudad. Daniel Añasco, argentino de nacimiento, dirige las riendas de esta crepería con aires franceses y guiños canarios. ‘Queríamos un concepto que fuera lo más puro posible, con zumos e infusiones naturales, café ecológico, tartas caseras, panes de masa madre y crêpes elaboradas al momento’, explica Añasco. 

El local viene de dar cobijo a uno de los pocos bares castizos (Bar Lozano) y tirados de precio que quedaban por la zona, con lo que la decoración estaba pasada de fecha y pedía a gritos una renovación. Así lo hicieron. Ahora luce una imagen más modernilla, con tonos neutros en sus paredes, elementos decorativos reciclados (ojo a las lámparas de la entrada) y una barra chiquitita que pertenece a la original. El espacio se divide en dos ambientes: el primero, la zona de barra, con algún taburete alto y unas cuantas mesitas para montarse un piscolabis y el segundo, al fondo del local, un saloncito interior más recomendable para quien busque intimidad.

LORANGERIE Bar Creperie Crepe Cactus de queso beicon y huevo

Pero vayamos al quid de la cuestión: su carta. Pensada para comer a cualquier hora del día, el primer apartado que nos encontramos es el de desayunos, con una decena de propuestas diseñadas a partir de tres tipos de panes: tostada, mollete o cruasán. Los más demandados son la Tostada con tomate aliñado con ajo (hay clásicos que nunca fallan), y el Mollete de pollo con queso, ensalada y alioli canario. Se completan con un cafelito, ecológico por supuesto (de la marca Candelas, galardona recientemente como el mejor café ecológico de España), y con un zumo natural recién exprimido. De los primeros preparan 11 tipos, con el de la casa como estrella de la sección: Café L’orange, con leche condensada, café, leche fresca, crema de leche con toque de naranja y canela; mientras que de los segundos presentan diez propuestas, donde los más solicitados son el de Zanahoria y naranja y el de Espinacas, limón y menta.

Tras un breve capítulo de ensaladas y entrantes -de estos últimos hay que probar el Hummus de garbanzos con tapenade de aceituna verde y almogrote-, las grandes protagonistas del invento salen a escena: las crêpes. Dani se encarga de su elaboración, con una receta que utiliza harina de trigo sarraceno, huevos frescos y leche semidestanada. Presenta 15 propuesta saladas, donde la que más se vende es Kentia, de pollo con queso brie y aliño de mostaza y miel, muy sabrosa y jugosa. Pero hay más opciones apetecibles, como Potus, que incluye queso azul, emmental, brie y de cabra; Peperonia, con jamón york, queso de cabra y mojo verde y Musgo, de salmón ahumado, queso crema y rúcula. Aunque hay una muy sencillita que lo está petando entre los extranjeros: la crêpe Cactus, de queso, bacon y huevo, otro clásico que nunca falla. Para el apartado goloso ha confeccionado una veintena de crêpes dulces. Una de ellas es Amapola, de Nutella con helado de pistacho y nueces, la más solicitada. Aunque Bejeque, chocolate blanco, helado de mango y fresas y Orquídea, con Nutella, plátano, fresas y nata le siguen los pasos de cerca. Nenúfar es otra alternativa curiosa, con chocolate negro 55%, naranja amarga, licor de Cointreau y terminada en la mesa con un flameado final.

El broche dulzón lo ponen sus tartas caseras -elaboradas por Elizabet Martínez, madre de Daniel -de las que preparan a diario la de Zanahoria, cremosita y ligera, y el Bizcochón de zanahoria con pasas, nueces y semillas, sorprendentemente esponjoso y muy recomendable. Otras alternativas que suelen tener son la Tarta de dulce de leche y coco y la de Calabaza y naranja. ¿Y para beber?  Si no te convence comer con alguno de sus zumos, no hay problema. Tienen refrescos, vino blanco y tinto por copas (o por botellas) y cervezas artesanas. Como colofón final, todos los días disponen de un brunch que resume a la perfección el concepto, con zumo, café o té, ensaladas, tostadas y una crêpe.

Dani ya se lo está currando, ahora sólo queda por ver si el barrio acoge con los brazos abiertos a este joven emprendedor que derrocha buen rollo por cada uno de sus poros. ¡Buena suerte!

EL IMPRESCINDIBLE La crêpre Kentia. Sí, ya lo hemos dicho, pero es que está muy buena. Igualmente, cualquiera de sus tartas caseras son preceptivas, ya que las hacen con fruta fresca y verdura de temporada.

FÍJATE EN… Las lámparas de la zona de la barra, elaboradas por ellos mismos con materiales reciclados del antiguo local y cuyo elemento principal son las tuberías de gas de la antigua cocina del Bar Lozano. Curiosas.

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