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La azotea de ‘Picalagartos’, tapeo en el punto más alto de Gran Vía

David Noriega

La Gran Vía madrileña ofrece una amplia variedad de terrazas y sky bars donde relajarse cóctel en mano y mirada al infinito. Pero, para los amantes de ‘los más’, la azotea del Picalagartos es parada obligada. ¿El motivo? Ubicada en el mítico edificio número 21 (hace esquina con la calle Montera), es el punto más alto de toda la Gran Vía y ofrece vistas en 360º de los edificios más emblemáticos de Madrid.

La nueva apertura de Azotea Grupo, que ya cuenta con otras tres propuestas en lugares singulares de la capital, como la Azotea del Círculo, Forus Barceló y NuBel, se sitúa en la novena planta del recién estrenado hotel NH Collection Gran Vía. Se trata de una terraza totalmente abierta, con zonas que son auténticos jardines urbanos en las alturas, diseñados por Lulú Figueroa e Isabelle Junot, una barra con mesas altas pero, sobre todo, amplios espacios con suelo de madera, plantas, mesas bajas, amplios toldos para proteger del sol de verano y lámparas para las noches.

PICALAGARTOS SKYBAR Cocteles

La azotea está pensada como el espacio perfecto para tomar una copa. Por eso, para la carta de cócteles el grupo ha vuelto a contar con su hombre de confianza. El joven bangladeshí Joel Jamal, campeón de España de coctelería 2015 y ganador del concurso regional de coctelería para jefes de bar y jóvenes barman 2018 de Madrid. Él ha sido el encargado, desde la barra del NuBel, de diseñar la propuesta. Esta está basada en cócteles de autor, como el Tiki cocktail, a base de ron añejo y blanco, zumo y puré de piña, zumo de papaya, sirope de tamarindo y dash bitter de clavo; otros tradicionales, como el mítico Bloody Mary; o el Producto Español, con Tanqueray Nº10, oloroso, licor de almendra y angostura.

¿Y para acompañar? Un picoteo que eleva los platillos madrileños a otro nivel. Y es que, aunque en la azotea no hay servicio de mesas (para eso habrá que bajar al restaurante de la octava planta) el chef ejecutivo del Grupo, Javier Muñoz Calero, ha diseñado una carta para disfrutar de un tapeo que toca varios palos, pero en el que todos tienen un aire castizo. Por ejemplo, las tradicionales Gildas, con una aceituna sobre la que descansan una piparra, una cebolleta y una anchoa del Cantábrico en salazón, y que deja el paladar tocado por el suave gusto del aceite de oliva, o el Matrimonio, con una apetecible anchoa entre boquerones.

La carta la completan conservas, salazones, encurtidos, ibéricos con D.O., productos de la huerta, al ascua, espetos y otros platos de picoteo, como las Bravas Montera (milhojas crujientes de patata, aceite de pimentón, ali-oli suave y salsa brava ahumada) o el Pulpo a la brasa tibio con mayonesa de aceituna negra de Aragón.

Se trata, en resumen, de una combinación perfecta entre lo más castizo de Madrid, con un enfoque moderno, en un emplazamiento único y exclusivo, pero en el que se respira un ambiente distendido e informal. Y, claro, desde el que podrás cotillear todas las terrazas del centro.

EL IMPRESCINDIBLE Su original cóctel Producto Español, con Tanqueray Nº10, oloroso, licor de almendra y angostura, ideado por el coctelero del grupo, Joel Jamal.

FÍJATE EN… el jardín que cuelga del techo de la entrada a la terraza. Las vistas no hace falta recomendarlas; los ojos se te irán solos. Eso sí, si quieres la foto (o el selfie) más espectacular, presta atención a la Gran Vía, en dirección Callao, al atardecer, con el edificio Telefónica a un lado y el Capitol al otro.

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