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‘Café Angélica’, la renovación de un clásico de La Latina

Maria G. Aguado

Tiene 140 años y sus paredes han visto y escuchado a lo más granado de la sociedad madrileña, conversando como se hacía en los cafés por aquel entonces. El mítico Café del Nuncio es ahora Café Angélica y vive un nuevo renacer gracias a Carlos y Lucía Zamora (del grupo Deluz & Cía), que en su búsqueda de locales míticos de Madrid que conservar, han dado con él; le han montado una carta de lo más atractiva, de producto, y le han dado un aspecto de café de barrio pero cómodo y castizo. Esta espacio latinero comparte nombre, además, con el pequeño coffee shop que el grupo hostelero posee en la calle San Bernardo. 

Si la cocina de este restaurante no tiene artificios, el local tampoco. El Café Angélica es un sitio acogedor, muy castizo, pero en formato café, no tasca. Es agradable, sencillo. Mesas que recuerdan a las del colegio, con cómodos sofás y sillas de madera, paredes blancas y azules de las que cuelgan cuadros costumbristas pero actuales, y espejos de diseño con gusto retro.

Ensalada con aguacate en el café angélica de Madrid

UNA CARTA HEALTHY Y SOSTENIBLE

En su carta encontramos platos sin grandes rimbombancias, ideas para compartir y sobre todo, elaboraciones frías y ligeras. La carta ha virado hacia una tendencia más informal, con una cocina abierta non stop que busca que los paseantes de La Latina puedan descansar en su terraza con encanto y picar a cualquier hora del día. 

En un menú protagonizado por la cocina de mercado y el buen producto, son las hortalizas, frutas y verduras quienes se llevan la palma. De hecho, sus Alcachofas presentadas con nueces y aliño son un entrante ideal para quien busque una idea refrescante. Más allá de estas concesiones, es el aguacate el producto omnipresente en la mayoría de los platos de la carta, introducido de diversas formas y combinado con ingredientes muy variados. Como no podía ser de otra forma, el plato que más sale en las comandas son las Traineras, un aguacate relleno -muy instagrameable- que adquiere la forma de un sándwich en el que el pan se sustituye por este fruto tropical. Las hay rellenas quinoa, roast beef o salmón y esta última, que incluye huevo cocido, lechuga, semillas y unas gotitas de aceite macerado es uno de los imprescindibles de Café Angélica.

Por otro lado, hay un apartado de la carta denominado Platos del Siglo XXI en el que podemos encontrar composiciones de espíritu saludable como, por ejemplo, el Ultratranquilizante -sí, aquí los nombres de los platos tampoco tienen desperdicio-. Esta receta se compone de roast beef ecológico de Siete Valles de Montaña, aguacate de Málaga, arroz basmati de comercio justo, tomate de Huesca, lechugas ecológicas vivas de El Cantábrico, fresas y aliño Marco Polo. Un plato que, sin duda, sostiene los principales valores de este proyecto: productazo, comercio justo y procedencia ecológica.

Otra de las curiosidades de la carta, perfectos para una cena ligera o un desayuno saludable, son sus cabos o tostas. En un repaso por la costa, encontramos el Cabo de Trafalgar con el tomate como principal protagonista o el Cabo de Hornos con aguacate ecológico, piñones y tomate el polvo. Este último se corona con un fino hilo de uno de sus aceites ‘artesanales’ cuyo sabor resulta intenso y combina a la perfección con el resto de texturas y sabores incluidos en la tosta. 

Tosta de aguacate en el Café Angélica

La tendencia de cara a los meses de invierno es introducir platos calientes que sigan la filosofía de los fríos: ligeros, rápidos y fáciles de compartir. En esta línea, toman la inspiración de la cocina africana, una gastronomía que conoce muy bien la jefa de cocina del restaurante, originaria de este continente. Así, por ejemplo, están probando con platos como un Curry de verduras o un Mafe de ternera, propio de Senegal. 

En lo que a la parte dulce se refiere, se especializan en bizcochos caseros, creando así toda una oda a este dulce tradicional. Los preparan a diario con productos como remolacha, calabaza, zanahoria, frutos rojos, lima… Y así van variando las recetas para ofrecer una selección que cambia en función de la temporada. Estos dulces se pueden acompañar de un buen café, especialidad de la casa y también procedente de comercio justo, que se combina con leche de vacas cántabras criadas de forma natural. 

En la parte líquida destaca su oferta para el momento aperitivo con un buen número de referencias de vermut que ellos mismos aderezan con capricho de flores, canela y limón. Esta parte de juego con las especias viene heredada del local de San Bernardo en el que se venden este tipo de aderezos, tal y como nos cuentan desde la sede de la calle Segovia. Una ubicación cercana a la Plaza Mayor que acoge, además, una de las terrazas con más encanto de Madrid. Perfecta para desayunar, tomar el aperitivo o, por qué no, cenar al fresco veraniego con ese buen regusto que siempre nos deja la zona de los Austrias. 

EL IMPRESCINDIBLE es su Trainera rellena de salmón de Alaska, huevo cocino, lechuga del Cantábrico y coronada con semillas de calabaza y aceite. Una delicia que, además, le sentará de lujo a tu cuenta de Instagram. 

FÍJATE EN… El cuadro, que se encuentra al fondo del comedor y que es un auténtico cuadro impresionista del pintor Elie Anatole Pavil, fechado en los años 20.

*Fotos: Paco Montanet/ Sitofon

 

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