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‘154 Ruiz’, los de Kitchen 154 se instalan en Malasaña

Maria G. Aguado

Mucho se ha hablado de Kitchen 154, ese puesto del Mercado de Vallehermoso famoso por el picante y la comida asiática callejera y siempre abarrotado. Pues ahora han crecido y han decidido abrir su propio bar en el número 20 de la calle Ruiz. Se llama 154 Ruiz y promete más cocina de Kitchen, pero con más espacio.

Para ellos era una evolución necesaria. En el mercado siguen dando guerra y les encanta, porque lo que a ellos les tira es el rollo callejero. Pero querían crecer y en 154 Ruiz lo hacen adoptando el aspecto de tasca de antaño, con sus mesas de madera desgastada distribuidas en dos plantas y otras que son de latón y están para compartir, sobre las que descansan aderezos picantes para sus platos, con música a todo trapo y sirviendo una cocina en la misma línea (de hecho siguen sirviéndola en vajillas y con cubiertos desechables), pero con una carta diferente que consta de siete platos. No quieren más, lo suyo es especializarse, y les sigue saliendo redondo.

'154 Ruiz', la tasca de Kitchen 154 en Malasaña | Madrid DiferenteTxitxo, jefe de cocina de todo Kitchen, invita a probar todos los platos. Asegura que un buen comedor puede con ellos. Siguiendo el orden de la carta, son los siguientes. En primer lugar, tienen un Taco de cochinita pibil, sabroso, bien especiado y con el punto cremoso del queso y la crème fraîche; y un Taco Koreano, una broma a esa Corea del Norte de pandereta que se traduce en una ternera deshilachada, acompañada de kimchi y salsa Juche (la doctrina del gobierno norcoreano) inventada por ellos, algo picante. Un plus: las tortillas son auténticas.

Como opción de ensalada tienen la Sundal, a base de garbanzos, cebolla, especias y coco por encima que rayan ellos mismos; un puntazo inesperado. En 154 Ruiz también llaman ensalada a la Laab, pero es más bien un plato de ternera picada en una vinagreta de pescado, lima y guindillas, acompañada de arroz. Es una receta curiosa. Hay que probarla, porque su mezcla de sabores se sale de lo esperado, y este sí sube el nivel de picante.

Pasamos a las carnes, que en su mayoría se hacen a baja temperatura y con mucho mimo. Sorprendente el Tau Yew Bak, un plato de panceta que, precisamente por esa técnica de cocinado a baja temperatura, se deshace en la boca; lo acompañan de arroz y pepino encurtido y una rodajitas de chile picante. Y el Curry verde de falda de ternera; un curry auténtico, que baña una carne que se puede partir con la cuchara, cubierto con el que querrás comerte el plato para no dejarte nada de salsas.

De postre, tienen un Brownie de chocolate negro melochudo con nueces, mango seco y merkén, que es una mezcla de especias picantes típica de chile, pero tranquilos, no pica mucho, más bien deja un regusto muy agradable.

Para regar la comida, cervezas artesanas y vino a granel. Y un chupito cortesía de la casa homenaje al Satánico, un famoso bar de Malasaña que acompañaba sus tragos de guindillas. Aquí infusionan vodka con chiles, un trago potente y picante que sin duda ayuda con la digestión. Todo esto lo hacen con la rapidez que les ha enseñado el mundo del street food. Los platos tardan máximo 8 minutos en salir y la atmósfera que se respira mezcla esa Asia de las calles con el buen rollo malasañero, que se completa los domingos con actuaciones de Dj Animal, figura de la Movida.

Fotos: Paco Montanet.

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