Miss Limones, restaurante en la calle Limón. MadridESTABLECIMIENTO CERRADO

Mabel Villalba lleva años en el negocio de la gastronomía donde se ha ganado una público fiel con su empresa de catering Miss Costillas. Si bien echaba en falta un espacio donde estar en contacto con el público, y poder ir más allá de las ‘minicosas’ que tan buena aceptación ha tenido en el mundo de la moda y la comunicación, sus principales clientes. Por eso decidió emprender un proyecto paralelo, Miss Limones, un restobar donde acercar al gran público su pasión por la cocina, ahora a través de raciones y platos para compartir, procurando además la máxima contención en los precios.

Una antigua tasca en la zona de Conde Duque que ha reconvertido en un coqueto y funcional restaurante con dos áreas: la entrada, ocupada por la barra y un mini salón con su pertinente sofá chester, y un pequeño comedor al fondo, perfecto para cenas de grupo, donde comer con algo más de tranquilidad las propuestas que Mabel ha listado sobre un papel ese mismo día. Porque en Miss Limones no hay carta, cada día es una sorpresa culinaria, ligada a los hallazgos de esa mañana en el mercado y la temporalidad de los productos, lo que es sinónimo de calidad y sabores nítidos en todos sus platos. Aunque, como era de esperar, hay algunos platillos inamovibles por exigencia de los asiduos, como esas finísimas croquetas de boletus, la suculenta burrata al tartufo o los mejillones de roca (con picante, a la crema o al vapor).

Miss Limones, restaurante en Conde Duque

El pequeño salón de Miss Limones

Su propuesta, tan sencilla como efectiva, se completa con una corta pero bien pensada carta de vinos por copas, y menús temáticos para los domingos a mediodía. Comida peruana, francesa, marroquí o brunch en su versión clásica, todas las opciones son posibles en la única jornada que el restobar abre durante el día. Mejor no perdérselo.

El brunch de Miss Limones

Hay que estar atento a la página de Facebook de Miss Limones para saber qué está preparando Mabel para el brunch del domingo. Y reservar, por descontado, porque sus fieles están al acecho. ¿Las razones? Porque cada semana rinde homenaje a la gastronomía de un país a través de su comida, y la sobresaliente relación calidad-precio marca de la casa. Se compone de 4-5 platos, fríos o calientes, salados y dulces, entre los que el cliente debe elegir dos, que siempre irán acompañados de un zumo de naranja natural y una bebida o cóctel característico del país protagonista: mojito en el caso de México, cerveza marroquí o bloody mary si ése día toca el modelo anglosajón. Como nuestra visita coincidió con la versión peruana encontramos pisco sour, el combinado perfecto tras un menú de enjundia -si vais dos, mejor pedir los cuatro platos para probarlos todos: surtido de frutas tropicales (guayaba, fruta de la pasión, papaya y mango), huevos a la limeña con salchicha y yuca, ceviche de pescado (merluza en esta ocasión) y ají de gallina. Todo exquisito. No te irás sin haber grabado el teléfono de Mabel en tu agenda.

  • Especialidad: cocina de mercado
  • Precio: 15-20€ de media; brunch, 16€
  • Horario: de jueves a sábado, de 19 a 00:30h (V y S, hasta las 02:30h). Domingos, de 13 a 18h
  • Dirección: Limón, 12
  • Metro: Noviciado – Plaza de España
  • Teléfono para reservas: 615 058 365

conoce con más detalle el restaurante en nuestra página de Facebook

*fotos: Alfonso Ondarroa

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