Bocadillos BallestaEntre hamburguesas, kebabsbaos al vapor y las infinitas versiones de comida fast food, reaparece con fuerza un viejo conocido: el bocadillo. Esa es la apuesta del Porrón Canalla, la bocatería puesta en marcha por Juanjo López, de la Tasquita de Enfrente, junto a otros socios. Aquí solo se hacen bocadillos como los de antes, esos que preparaban las madres para el recreo y la merienda, o los que se servían en el bar de la esquina, pero renovados. O como dicen en el Porrón: con nombres y apellidos. Porque si hay algo que destaca en este local abierto a espaldas de la Gran Vía es la defensa que hace de los sabores tradicionales a partir de productos e ingredientes de máxima calidad.

Esos nombres y apellidos son los de sus productos: el pan artesano y de masa madre elaborado por Viena Labaguette, los embutidos de Arturo Sánchez y las conservas -mejillones, sardinillas y ventresca- de Frinsa con las que preparan sus (dentro de poco) populares ‘bocalatas‘. Los tres son los protagonistas de una carta con más de una decena de propuestas muy castizas, para comer sin cubiertos y escrita a rotulador en los azulejos del local: desde un mollete con patatas chips y mejillones, a una barrita artesana de tortilla francesa -hecha con huevos de corral- y pimientos verdes de huerto, o un bastón con lomo adobado, bacon y pimientos. Y también alguna que otra propuesta dulce, como su pan de churros con chocolate, homenaje a uno de los platos más típicos de la ciudad. Todos deliciosos, sabrosos, contundentes y con el pan recién horneado.

Porron canalla_19

Interiorismo industrial, por el Estudio de Gabriel Corchero.

Se trata de una carta sencilla y más bien clásica que, a lo largo del tiempo, irá contando con invitados especiales. Serán los denominados ‘bocadillos de autor‘, elaborados por chefs que han hecho mucho por la restauración de la ciudad, como Estanis Carenzo de Chifa y Sudestada, Paco Morales de Al Trapo o Sacha Hormaechea, del restaurante Sacha. Habrá que estar atentos a sus redes sociales, único medio de información de estas incorporaciones efímeras de las que solo se pondrán a la venta 100 unidades.

En cuanto a las bebidas, solo porrones de vino -tinto, blanco o manzanilla-, de tinto de verano y de cerveza, la nota más canalla de esta bocadillería, con permiso de la decoración industrial ideada por el estudio de interiorismo de Gabriel Corchero. Cocina a la vista y techos altos, que dejan al descubierto la pintura de las habitaciones de los locales que antes ocupaban el Porrón, al parecer dos prostíbulos conocidísimos en su época. Aquí, beber en porrón es ritual obligado, o al menos intentarlo, porque quien no pueda, no sepa o le de vergüenza hacerlo, puede pedir un vaso.

Así es este Porrón Canalla, mitad bocadillería, mitad colmado take away con productos pa’llevar, como las conservas, embutidos y panes, las camisetas con el logo del local, los porrones y otros objetos de decoración. Porque el canalleo es la esencia de este lugar en el que la tradición del bocata de Madrid resurge con mucha fuerza y una buena dosis de sabor.

Bocatas, entre 4 y 10€

De lunes a jueves de 12 a 00h. Viernes y sábado de 12 a 01h. Domingo cerrado

Gran Vía / Callao

* Fotos: Juan David Fuertes

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