panoramica

ESTABLECIMIENTO CERRADO

El Pollo Gamberro es un asador de pollos take away, aunque en estética y en esencia nadie lo diría a simple vista. El horno de asar no es tradicional, sino de carbón ecológico, y no está a la vista del público, sino oculto tras una cocina con aspecto de gallinero. Además de asador, también es un restaurante muy informal, aunque con espacio para comer sentados en barra, y en la planta baja esconde un local que destila rock n’roll con música en vivo. Un concepto day and night tremendamente canalla situado en el barrio de Chueca que surge de la creatividad de Sergi Arola, impulsor de este proyecto junto a su equipo de ViCool.

La planta a pie de calle es su carta de presentación, un pequeño local con mostrador donde se despachan los pollos asados para llevar, servir a domicilio -en el plazo máximo de una hora y en un radio de 6 kilómetros- o tomar en el local. Estos pollos se caracterizan por su intenso sabor a brasa, su jugo natural (una mezcla de especias con protagonismo de tomillo y romero) y sus tres salsas de acompañamiento: crema a la mostaza antigua, samfaina y salsa coco-curry.

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Pollos asados en horno de carbón

Como en cualquier otro asador de pollos, la carta se completa con diversos platos derivados: desde solomillitos fritos ultracrujientes a croquetas o alitas con salsa kimchi, con un toque picante. Además de ensaladas, como la César o la vinagrette -curiosa fusión de remolacha y encurtidos-, diferentes guarniciones a base de patatas en gajo, panaderas o en puré, mazorcas de maíz, y pan elaborado artesanalmente por el equipo de cocina de Vicool. Pero que nadie espere ni manteles ni platos de porcelana. Casi todo es de usar y tirar, pero muy eco: desde las servilletas, que son recicladas, a los envases en los que se sirve cada plato o los vasos, de material reciclable.

Rock n’roll en directo

Y aunque la planta de calle es la más llamativa, la verdadera esencia del local está en su planta baja: un sótano abovedado con aire de clandestinidad, habilitado para acoger actuaciones en directosesiones de Dj y hasta jam sessions del propio Arola y amigos durante las noches del fin de semana -atentos a su perfil de Facebook porque es ahí donde anuncian puntualmente la programación-, en un espacio en el que no podía faltar la barra de copas con primeras marcas y coctelería clásica. En esta zona también hay carta para picar: hot dogs gourmet -nombrados como algunos de los grandes del rock, como Blondie o Lenny Kravitz-, a elegir entre seis tipos de salchichas o relleno, desde las clásicas Frankfurt o Bratswurt, a butifarra catalana o falafel. Pero no hay restricciones entre una carta y otra, así que quien lo prefiera, también puede pedir algo de pollo y tomarlo en la planta baja hasta las dos de la madrugada.

Este es un paso más en la informalidad de este dos estrellas Michelín que versiona un clásico de barrio aportándole un punto mucho más canalla. Let’s rock!

Pollo 9€. Patatas fritas 3,20€. Menú Hot dog + cerveza, 8€.

De martes a sábado (12 a 02h), y domingo (12 a 17h)

Chueca

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