De Rodríguez y Salas en Huertas

ESTABLECIMIENTO CERRADO

De Rodríguez y Salas abandera un nuevo concepto de restauración en el barrio de Las Letras que aúna propuestas gastronómicas atractivas y sencillas en un local de diseño puntero (graffitis, esculturas de papel, bicicletas en exhibición), aunque repleto de encanto. Emilio Salas, chef y motor de este espacio, junto con su socio y bartender Ismael Rodríguez, lo presentan con el sobrenombre de ‘cocina optimista y vermutería’ pues, además de una oferta culinaria contemporánea y de precios sensatos, se han propuesto recuperar la cultura del vermuteo en la capital. Modernidad (en la cocina) y tradición (en la barra), así se resume la filosofía de De Rodríguez y Salas. Dos caras de una misma moneda que podría también aplicarse para resumir la esencia de la ciudad que ha amamantado a los dos anfitriones, Madrid.

Su carta se estructura en tres apartados. ‘Los platos de siempre’, de corte tradicional y basados en el producto, de la que Salas se hace responsable, con croquetas de chipirones con alioli de pera (deliciosa y sorprendente) o tortillitas de carabineros, entre las opciones más destacadas. ‘La cocina optimista de Salas’, de la que resultan las (ya célebres) cerezas de foie o las ortiguillas bañadas con ajo blanco. ‘De cuando R&S descubrieron el mundo’, con propuestas foráneas que han convencido a ambos como los torpedo de langostino,  el steak tartare al estilo sirio, una marinada japonés de salmón y el más que convincente solomillo de ternera gallega y pistachos sobre pan de focaccia.

De Rodriguez y Salas Huertas

Vuelve el vermú

El capítulo goloso vuela igual de alto que el resto de la carta, con su genial revisión del mítico helado Drácula a la cabeza, que no debe ensombrecer otros postres gloriosos como el frozen de albahaca y yuzu, o el lemon pie. Muchos de ellos figuran en el equilibrado menú de mediodía que cada jornada preparan pensando en los que suelen comer fuera de casa.

La carta de vinos es corta y sorprendente, pero si hay gustos concretos que no pueden satisfacer, ofrecen la posibilidad de descorche. Ya en el apartado vermús, encontramos una treintena de referencias, con representación de las mejores destilerías nacionales, italianas y francesas. Todas recomendables, sólo o en versión cóctel,  para un aperitivo antes de la comida o cena, o mientras disfrutas de su oferta de tapas de barra. Es más, el vermú es el argumento principal en torno al que gira la animada fiesta que tiene lugar en el local todos los domingos por la tarde: vermú, tapas creativas y sesiones de DJs para cerrar por todo lo alto el fin de semana.

Un comentario

  • Responder
    virginia
    20 marzo, 2015

    llamo en marzo para reservar y esta cerrado ya…
    recomendación personal: actualizar la información de los restaurantes que publicáis
    Saludos!

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