Mitte | Restaurante de cocina fusión en Chueca

En Madrid, como se dice comúnmente, nadie es de Madrid. Por esa misma razón, la ciudad se ha convertido en un crisol de culturas y en un ejemplo modélico de integración. Y lo mismo ha ocurrido con su gastronomía, una suerte de platos oriundos de otras zonas de la península que, poco a poco, la capital ha hecho suyos. Ahora, Gonzalo Calzadilla, el cocinero al frente de los fogones de Mitte Eat Art, en la calle Infantas, en Chueca, ha querido rendir un homenaje a muchas de estas recetas y reinterpretarlas en clave creativa.

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Guioza de cocido madrileño.

A partir de una base tradicional, el chef ha tomado algunos de los clásicos de la cocina de extracción popular y les ha dado una vuelta. Es el caso del cocido madrileño en tres vuelcos –reconvertido en una gyoza de cocido con texturas (zanahoria, sopa y repollo)–, los callos a la madrileña –transformados en un brioche de callos totalmente desgrasados–, la carrillera –aquí con salsa de regaliz, puré de batata y esferificaciones de pomelo–, el bocata de calamares –mutado en un mollete de chipirones con mahonesa de ajetes y allioli de cítricos– o las patatas revolconas –sofisticadas con una espuma de patata y polvo de chorizo–, entre otras muchas opciones de la carta. Una cocina castiza que aún se puede encontrar en las barras de la gran ciudad y que aquí mantiene su esencia primigenia.

Los dulces también cuentan con un guiño a Madrid, un buen ejemplo son las violetas con mascarpone, su singular interpretación del reconocido caramelo, en forma de bizcocho, helado y cristal. Calzadilla ha sido, además, campeón nacional de torrija innovadora y subcampeón nacional de torrija salada dos años consecutivos, entre 2014 y 2015, así que se hace obligatorio disfrutar de su torrija flambeada con azúcar moreno, helado de café blanco y canela.

Platos arriesgados, donde hay muchas horas de trabajo y creatividad, que se pueden acompañar con diferentes vinos, todos ellos de pequeños productores, como es el caso de La Locomotora –un Rioja crianza elaborado con uva tempranillo– o Carchelo –un Jumilla de notas florales y un marcado carácter especiado–. La carta de cócteles, en la que se juega con los aromas y los productos nuevos,  está confeccionada por Ross Rivas a partir de una gran variedad de siropes caseros y esencias cítricas. Su versión del Whisky Sour, por ejemplo, tiene un toque de cítrico ahumado.

El local también hace alarde de fusión y eclecticismo. Un diseño colorido que llama poderosamente la atención y que en su planta superior cuenta con algunas de las personalidades más renombradas del arte urbano actual, como son Okuda, Rosh333 y Keko Buenavista. Un amplio comedor que ha reciclado las antiguas mesas y sillas y las ha combinado con mobiliario de distinta procedencia. La parte inferior está enfocada a los tres menús degustación con nombres de conocidos barrios: Soho en Londres (1 snack + 3 platos + 1 postre), Chueca en Madrid (2 snacks + 4 platos + 2 postres) y Mitte en Berlín (3 snacks + 7 platos + 2 postres).

Precio medio 25-35€

De lunes a sábado, de 13 a 01h, domingos hasta las 17h

Gran Vía

91 523 37 93

* Fotos Alfonso Ondarroa

Un comentario

  • Responder
    Julián
    15 mayo, 2016

    Las croquetas de tigre y las patatas en textura son impresionantes, el ambiente muy tranquilo, los camareros muy amables y los precios bastante buenos teniendo en cuenta que los platos son, aparte de sabrosos unas obras de arte.

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