Gastrohub 2

A un aeropuerto hay que ir comido de casa. Eso es lo que siempre nos han dicho, dado que la oferta gastronómica que te puedes encontrar en la zona de embarque es de todo menos elaborada o económica. Más que comida rápida, debería llamarse comida con prisas. Pero por suerte, este panorama está cambiando y los mejores aeropuertos del mundo se están dejando contagiar por la pasión foodie que está revolucionándolo todo. Como en Madrid. De hecho, en el aeropuerto de Madrid Barajas-Adolfo Suárez hemos encontrado tres buenísimos ejemplos que invitan a ir a algo más que a coger un avión. 

GastrohubGastrohub, en la T4, es toda una tentación, tan atractivo por fuera que es de los típicos sitios a los que no entrarías por miedo a dejarte un riñón al pagar la cuenta. Pero no es uno de esos lugares, el precio medio por persona ronda los 20 euros y eso que detrás de la carta está el dos estrellas Michelín Paco Roncero. A caballo entre un bar de tapeo para ir a comer algo rápido, con zona de barra y banquetas altas, y un restaurante sofisticado de esos en los que gusta alargar la sobremesa después de una comida a base de tapas o recetas más elaboradas, pero con un toque muy saludable. Desde croquetas, a ensalada de kale con aguacate y aliño de cacahuete, risotto de trigo sarraceno y verduritas de temporada, o incluso lentejas con queso de cabra, cardos y una vinagreta de mostaza y menta. Para quienes prefieren el menú, tienen uno diario para comer en menos de 30 minutos, la opción ideal para antes de coger un vuelo.  

Kirei By Kabuki es el primer restaurante japonés que ha abierto sus puertas en un aeropuerto español. Y solo por eso merece la pena dejarse caer por sus espacios –uno en la T1 y otro en la T4–. Por eso, y porque es una de las enseñas del prestigioso grupo Kabuki, garantía de que todo lo que lo que puedas comer de su carta fusión está exquisito, y no te costará más de 30 euros por persona. Como en el resto de restaurantes del grupo, el sushi y el sashimi son las estrellas de la carta, a las que se suman otras propuestas como sopas, pastas y parrilla japonesa, eso sí, adaptados a los tiempos limitados con los que uno suele ir a un aeropuerto. Pero si con todo, se te echa el tiempo encima, pide menú para llevar y te lo comes en el avión. Maravilloso, además de bello y bonito, que es lo que significa Kirei en japonés. 

Y por último, Pepito Grillo, la propuesta más exclusiva de las tres, pero por un buen motivo: se ubica en la T4, en la zona del puente aéreo y la sala VIP –zona de tránsito habitual de empresarios y gente de negocios dispuestos a gastar siempre un poquito más en comidas de empresa y reuniones de trabajo–. Y eso se nota en su interiorismo minimalista, de líneas puras y materiales como granito, hierro y madera: lo firma el prestigioso estudio de Sandra Tarruella, conocida por otros locales de la ciudad como Nice To Meet You (en el Dear Hotel) o La Bien Aparecida. También se nota en la carta, especializada en verduras, carnes y pescados a la brasa, aunque si hay algo que llama la atención es su amplia zona de showcooking y la barra para desayunos, aperitivos y cócteles cuando llega la hora del afterwork.  

Con restaurantes y propuestas como estas, un retraso en el horario de salida o llegada se convierte en una preocupación menos a tener en cuenta.  

Un comentario

  • Responder
    cesar
    15 mayo, 2017

    aqui falta el Origins by Enrique Tomas

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