La Casita de Wendy | Firma de ropa sostenible

La Casita de Wendy son Inés Aguilar e Iván Martínez. Ella iba para arquitecta y él para filósofo, hasta que un buen día, y casi por casualidad, empezaron a hacerse ropa para ellos mismos y para sus amigos, plantando la semilla de lo que poco después sería su firma de ropa. Ambos son de Madrid y empezaron en la moda de forma autodidacta allá por 1998. En los orígenes de La Casita de Wendy no había un plan de empresa ni un proyecto desarrollado ni nada que se le pareciese; fueron aprendiendo con la práctica y sobre la marcha en qué consistía esto de dedicarse a la moda.

Inés se encarga del diseño y la comunicación, mientras que Iván se centra en la parte comercial y de producción. El nombre es uno de sus factores diferenciales. Procedente de un cuento, se les ocurrió cuando tuvieron que bautizar su primer colección, y al final ha resultado ser uno de sus sellos de identidad más claros, ya que cuando empezaron, casi todas las firmas de moda llevaban el nombre propio de sus diseñadores. Además, la mayoría de sus prendas tienen un cierto toque naif, que encaja a la perfección con el nombre que eligieron para su marca.

La Casita de Wendy | Firma de ropa sostenibleUno de los mayores atractivos de esta firma española, que produce todo en nuestro país poniendo el máximo cuidado en cada prenda, es la filosofía que hay detrás de su producción. En La Casita de Wendy no hay lugar para las prisas ni para lo que conocemos como fast fashion, tan extendido hoy en día. Inés e Iván disfrutan haciendo las cosas poco a poco, respetando el medio ambiente y lo que tienen alrededor, ya sean personas o cosas. Afirman que diseñan para la gente real, sin cánones en la cabeza ni estéticas artificiales. Sus prendas se caracterizan por el colorido y los estampados originales –desde geometrías a elementos naturales, pasando por figuras de escritoras célebres o formas abstractas, entre muchos otros motivos–. Su patronaje es sencillo y los materiales con los que trabajan suelen ser naturales –sus tejidos favoritos son sedas, lanas y algodones–. Fabrican pocas unidades de cada prenda, pero siempre con la idea de que duren mucho tiempo. Además, trabajan con proveedores que tengan certificados de respeto al medio ambiente y toda su ropa lleva implícito un mensaje de respeto. ‘Es difícil controlarlo todo en un mundo donde prima la economía, pero lo intentamos’, afirma Inés.

Aunque no desconectan completamente de lo que ocurre en el mundo de la moda y están al tanto de lo que sucede en las pasarelas, lo suyo no es seguir las tendencias. Para ellos sería un error, ya que diseñan ropa que nunca pasa de moda y su público quiere comprar prendas que no podría adquirir en cualquier cadena de ropa o gran superficie. Además, fomentan el trabajo de los artesanos locales, el comercio y los sueldos justos. También cuentan con su Estudio, donde ofrecen formación para aquellos a los que les interese aprender la profesión de diseñador de moda desde dentro –partiendo de cómo se hace una colección de moda hasta cómo crear estampados propios o dónde buscar inspiración– y realizan workshops más breves sobre temas relacionados con el diseño.

Aparte de en su web, podemos encontrar las prendas de La Casita de Wendy en tiendas como Contigo alla fine del mondo (Divino Pastor, 16 <M> Tribunal) y en algunos markets, dependiendo de la temporada.

Sin comentarios

Deja tu comentario

Últimos Tweets


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR