Barbara Ann

El título de una de las canciones más famosas de los Beach Boys sirve de pretexto para actualizar la noche madrileña de la mano de Barbara Ann, un refugio para noctámbulos y amantes del rock atemporal, el picoteo salvaje, los cócteles de autor… ¡y las sorpresas!

Barbara Ann cocteleria

Cóctel Thunder.

Ubicado en pleno barrio de las Salesas, el local que durante años ocupó el mítico Chatarra abre sus puertas a partir de las cinco de la tarde, reconvertido en la alternativa perfecta para disfrutar de unas copas en un entorno con marcado acento británico y reminiscencias musicales. Entre lámparas gigantescas, retratos de Blondie y David Bowie, cartas con forma de rayo y sugerentes neones que rezan ‘Let’s Dance’, Elías Fernández da vida a una carta de cócteles que ya es la envidia de la zona. Además de los grandes clásicos, Barbara Ann ofrece una serie de combinados originales que cambian cada tres meses, adaptándose a la actualidad y que prometen no dejar de sorprender. Para gustos, sabores. Como el Mojito de albahaca y naranja, un clásico con un toque diferente; el Punk, con ron, mango, piña y un toque picante; el Revolution, con bourbon, soda de jengibre y lima; el Thunder, a partir de vodka, zumo de naranja, vainilla y romero; o el Smoke, preparado con ginebra floral y zumo de pomelo rosa con un toque de mezcal que aporta un sabor ahumado de los más característico. Los paladares más dulces pueden elegir entre el Jazmín, con ron de coco, ron oscuro, zumo de piña y crema de plátano; el Sweet Jane, con ginebra de fresa, zumo de limón, frambuesa y arándanos; e incluso un cóctel perfecto para acompañar el postre: el Little Habana, a base de ron oscuro, ron blanco, café, licor de almendra y top de cola. Si la noche pasa a mayores, es momento de probar el Caipiroska Black, una deliciosa combinación de ácido y dulce con efectos afrodisiacos. Sin olvidar los tragos de siempre: Margarita, Old Fashion, Dry Martini…

En este espacio diáfano dividido en dos zonas –una barra retroiluminada con sillas altas para un picoteo rápido y un salón de mesa bajas con un largo sofá mostaza en una de las paredes– también se come. El chef Pepe Roch se enfrenta a este reto tras haber capitaneado la cocina de El Escondite de Villanueva y Casa Macareno y lo hace con especialidades que dan la vuelta al mundo a través de sabores tan internacionales como sashimi de salmón con alga wakame y helado de wasabi, tacos de cochinita pibil con guacamole o salmorejo con helado de jamón, infusión de albahaca fresca y grissinis, sin contar las ostras francesas y el pan bao de rabo de toro. Mención aparte merecen las pizzetas de sardina ahumada o de queso de cabra elaboradas con una fina base de lengua de suegra cuyo crujido, como apuntan en la carta, es tan épico como un solo de Led Zeppelin.

Pero aquí no acaba la cosa. Con cuidado de no desvelar la gran sorpresa de la noche, conviene estar atentos a los camareros/artistas de este bar con alma rockera. En cualquier momento alguno de ellos podría ponerse a cantar, bailar o tocar la guitarra encima de la barra o sentados en nuestra mesa.

Tapeo 12-20€; Cócteles 7 y 9€; Copas 8-12€

De lunes a miércoles de 17:30 a 01:30h, de jueves a sábado de 17:30 a 03:30h

Alonso Martínez

91819 55 61

* Fotos Paco Montanet

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