Para ir de copas y comprar sombreros en Chueca

ESTABLECIMIENTO CERRADO

El nombre no es ficticio ni metafórico porque, en esencia, Hat Bar es eso: un bar de sombreros o una sombrerería para ir a tomar una copa y, de paso, comprar un sombrero (o al revés)Aunque en un sentido amplio se trata de un multiespacio de aire clandestino situado en Chueca en el que pueden ocurrir muchas cosas: tan pronto se organiza una tertulia como una presentación de un disco. o incluso un acústico con Coque Malla. Todo es posible.

El local tiene una zona de barra justo a la entrada, aunque el verdadero encanto de este local se encuentra al final del pasillo, donde aguarda un acogedor salón con mesas, sillas, sofás, butacones y otros muebles restaurados, recopilados de diferentes estilos y épocas, con vistas a la exposición de sombreros, tocados, casquetes y pamelas que salpican sus paredes. Y aunque todos están en venta, ‘se ven, pero no se tocan’, reza un letrero de aviso a los clientes, escrito con la intención de preservar la calidad de las piezas. Porque son únicas: unas creadas y elaboradas de manera artesanal en el taller -que está justo encima del bar- por la sombrerera Mabel Sanz, artífice de este local junto a su socia, la diseñadora Fátima de Burnay (de quién también se exhiben algunas piezas artísticas), y otras recopiladas por ellas mismas de diferentes lugares.

Hat Bar

Los diseños de Mabel Sánchez

Cuando llega el buen tiempo, abren las puertas de su pequeño patio interior, con capacidad para un par de mesas en las que también se puede tomar algo al fresco antes de la hora bruja, momento en que toca volver al interior para no molestar a los vecinos. Para beber, vermú, cervezas Casimiro Mahou o copas de las de toda la vida (las premium y sus precios aquí no se estilan) y cócteles -tambien los de siempre como mojito, caipirinha, bloody mary, margarita o su afamado moscomula (elaborado con ginebra o vodka, lima, gengibre, refresco y menta).

Y para comer -no tienen carta fija, porque van variando en función de la temporada y gustos de sus clientes- diferentes platos fríos o templados para compartir, como ensalada de melva, atún de almadraba y otras conservas, tostas de ibéricos con queso, morcilla patatera o quesos extremeños. Aunque si hay uno que no puede faltar es la coca salada casera que, a diario, ellas mismas preparan en la cocina del espacio y que sirve de aperitivo a las primeras visitas de la noche.

Hat Bar es también escenario para eventos, presentaciones y cenas privadas, para los que las anfitrionas preparan un menú especial, generalmente tematizado en torno a un tipo de cocina, como mexicana, libanesa… Y otras muchas actividades de carácter artístico o cultural como conciertos, teatro, exposiciones de arte o encuentros literarios que esperada o inesperadamente (¡muy atentos a sus redes sociales!) suelen producirse en el salón. Aquí no va a resultar extraño que algún espontáneo se anime a tocar el piano del salón de manera improvisada, o que alguno de los presentes se sume al recital para cantar; porque en este Hat Bar cabe todo (o casi de todo), como en una chistera mágica.

Cervezas 3/4,5€. Platos para compartir 8/12€. Copas 6/8€

De martes a sábado, de 18:30 a 01:30h

Tribunal

91 391 13 79

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