Donde da la vuelta el viento, MadridMercedes Saracho y Juan Carlos Spinola eligieron llamar Donde Da la Vuelta El Viento a su bar porque piensan que los nombres largos son más fáciles de recordar. Y desde luego, esta taberna de Lavapiés merece un buen lugar en la memoria, tanto por la comida como por la bebida que ofrecen. Platos sencillos pero originales, preparados con cariño, con una materia prima cuidadísima y una especial selección de vinos y coctelería han convertido en poco tiempo este bar en imprescindible entre los vecinos y habituales del barrio.

Pensando en ellos han ideado su propuesta culinaria, que se mueve en los parámetros de la cocina tradicional y la más creativa. Lo comprobamos en las suaves croquetas, de sabores clásicos como las de jamón, o más innovadores, como las de níscalos, para hacer un hueco también a la clientela vegetariana; las alitas de pollo, que se convierten en chupachups para que nos manchemos menos los dedos al comerlas acompañadas de salsa de queso azul; el salmón marinado, casero (y delicioso), o las samosas de cocido que preparan durante la temporada de Bollywood en Lavapiés. Para incrementar el nexo con el barrio, procuran además surtir su cocina con la oferta de las tiendas de la zona.

Taberna en Lavapies, Donde la vuelta el viento

Taberna castiza y creativa

Pero además, tienen un buen surtido de embutidos extremeños (de donde procede Juan Carlos) con productos tan desconocidos como la morcilla de Lustre; estupenda, sin duda, en revuelto con piñones. Para finalizar, pequeños caprichos dulces (al irresistible precio de 1 euro) para tomarlos con el café sin remordimientos. Sensacional el brownie de chocolate blanco, y muy tierna la leche frita, receta de la abuela. Todos los días, hay menú, aquí llamado La Ventolera del Día -nótese la cantidad de referencias eólicas que hay en los nombres de platos y raciones-, formado por un buen plato combinado más postre a precio de medio menú.

No es fácil hablar, sin embargo, de su carta de vinos porque cambia aproximadamente cada mes. Realizan una cata-degustación con clientes, con la colaboración de la vinoteca La Fisna, en la que deciden qué nuevos caldos acompañarán las raciones. Para cerrar tan copiosa recomendación, sólo queda mencionar los Wind tonics, cócteles de ginebra y tónica que aliñan con unos hielos preparados expresamente: infusionan ingredientes botánicos y cítricos con los que rellenan las cubiteras, así las bebidas ganen olores y sabores insospechados sin la ‘incómoda ensalada de especias’ en la copa.

Todas estas especialidades también se pueden saborear en eventos privados, cumpleaños y reuniones de toda índole que se pueden concertar en el espacio. Los dueños, además, maquinan nuevas actividades, talleres y exposiciones para dar un mayor soplo de energía a su ya atractiva taberna lavapiesera.

  • Especialidad: cocina tradicional española
  • Precio: 15-20€ de media. Ventolera del día, 7,5€
  • Horario: de lunes a viernes, de 14 a 17h y de 19 a 1h (los viernes, hasta las 2h). Sábados, de 12 a 17h y de 19 a 2h. Domingos, de 12 a 18h. En verano, sólo abren por las tardes a partir de las 19:00 horas, con la excepción de los domingos que abren con el mismo horario de siempre.
  • Dirección: Mesón de Paredes, 81
  • Metro: Lavapiés
  • Teléfono:  910 177 240

Más información sobre Donde Da La Vuelta El Viento, ofertas y actividades, en su blog, página de Facebook  y Twitter

*fotos: Alber Sánchez

 

2 comentarios

  • Responder
    carla juárez
    29 julio, 2013

    Muy buena pinta todo… con el añadido del encanto que tiene un barrio como Lavapies…

  • Responder
    Susana
    30 agosto, 2013

    Hola a todos! La verdad que tengo una sensación agridulce… Después de leer esta reseña (porque todas las recomendaciones del blog me encatan-me encantan) fui una primera vez y… Me encanto! Así que recomendé a más amigos y hoy decidimos volver y… Aunque la comida estaba muy rica, el ambiente no era la esperado; el saloncito tiene 3 mesas grandes y es pequeño y, lógicamente, hay cierto nivel de ruido en todas las mesas pero la sorpresa fue máxima cuando, de repente, en el momento de servir las copas en otra mesa (bastante ruidosa por cierto) les pareció una buena idea mandarnos callar incluyendo un “shhhhhhhhhs” de una de las personas de la mesa y acompañado por uno de los camareros; la verdad que no era lo que esperaba porque me parecía cercano, divertido… Y me sentí bastante ofendida (sobre todo porque la “petición de silencio” era aleatoria y no se producía en todas las mesas, cosa que me parecería lo más coherente). Lo dicho… Si queréis hablar y reír… Quizá este no es el sitio más apropiado porque se requiere silencio : S

Deja tu comentario

Últimos Tweets


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR