CRACK restaurante bar copas y cocteles

Llega un nuevo soplo de aire fresco a Malasaña, concretamente aire del norte, del País Vasco y la Cantabria natales de Christian Mélez y Carlos Carrillo, respectivamente. Lugares que, sin duda, conquistan por el estómago hasta a los más modernos del barrio a base de pintxos, platos que difícilmente encontraríamos en la capital y una materia prima (véase las anchoas) de primera. Inesperadamente, este lugar se llama Crack, pero de macarra tiene solo el nombre.

El objetivo era traerse un trozo de Bilbao aquí. Para muestra, el desayuno que abre la actividad en este bar y que cuenta, además de con los sobaos El Macho, con unos panes suizos rellenos de crema de mantequilla que solo se encuentran allí. Ahí va la primera muestra, pero el espectáculo comienza a las 13h, cuando los pintxos empiezan a llenar la barra. Importante probar el de rape rebozado con mayonesa de lima, que combina a la perfección un pescado fresco con una envoltura crujiente y el punto de acidez de la mayonesa; los pimientos rellenos de bechamel de brócoli, los champiñones con panceta, el boquerón rebozado con requesón y espinacas… Todos entran por los ojos, hasta la sencillez de las anchoas, que no es tal cuando llevan el sello de Santoña.

CRACK barra de pinchosPara los que quieran sentarse a la mesa, Crack tiene carta y menú de medio día de lunes a viernes. Un menú que busca ser saludable sin caer en el aburrimiento –los toques del mundo ayudan–, siguiendo los consejos de la Organización Mundial de la Salud en lo que a proporciones de alimentos se refiere (50% verdura, 25% proteínas y 25% hidratos) con platos únicos y de cocina tradicional, que varían cada día en función de la creatividad del chef y de los productos frescos del mercado y de la granja ecológica donde compran los huevos camperos y las verduras. Sirva como muestra de lo que allí se puede comer su carta. Para empezar, una selección de ensaladas que distan mucho de la clásica mixta; la calabaza, el tomillo, el parmesano, la manzana, la piparra y las castañas son algunos de sus ingredientes más originales. Para continuar, platos que van de la sencillez de unas albóndigas de ternera –que, sin embargo, son las reinas del lugar– y los chipirones en su tinta, al solomillo de cerdo con puré de espárragos y queso a la cerveza o el cangrejo de cáscara blanda a la donostiarra.

No hay que olvidar el postre, pero cuidado, porque aquí sí que hay que hacer hueco. Además de la Goxúa de chocolate, tienen una torrija de sobao pasiego artesano con yogur y frutos rojos que pone la guinda a cualquier comida.

Dentro quieren conservar ese espíritu cañero de Malasaña con el nombre ‘Crack’ luciendo en un neón rosa, pero lo cierto es que en barra y decoración han sido de lo más detallistas. Un espacio blanco con toques de madera, sillas de un antiguo estudio de arquitectura, sofás de cuero y plantas por todas partes. Quieren que el lugar respire vida, pero una vida tranquila, disfrutona, como en el norte, con el buen comer por bandera, que para copas ya están los bares vecinos.

Pintxos 2 y 3€; carta 12€; menú del día 8,50€

De lunes a domingo de 08 a 02h

Callao/Santo Domingo/Noviciado

699 39 99 34

* Fotos Paco Montanet

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