Bar Cazador en Malasaña Enrique Gimeno y Osama Chami tenían claro que su bar no sería uno de tantos. Querían montar un negocio donde pasaran cosas, donde la gente hablara y el arte estuviera siempre presente, y con esa idea abrieron Cazador. Con un nombre más cañí imposible y una estética retro-castiza que nos traslada a la España de los 70, el local es reclamo para jóvenes creadores, diseñadores o modernos con inquietudes artísticas que acuden allí para charlar tranquilamente, e incluso conocer gente nueva entre caña y caña.

Prácticamente camuflado en una callejuela de Malasaña y retirado de la zona más bulliciosa del barrio, sus grandes ventanales se abren al exterior a modo de terraza con vistas dignas de un pueblo del interior. Y si por fuera pasa desapercibido –han decidido no poner cartel-, por dentro, el espacio fascina a propios y extraños. Los tapices con escenas de cacería, cuernos de animales y demás mobiliario rescatado de anticuarios y rastrillos de todo el país se mezclan con los acabados metálicos y las lámparas de diseño (a la venta casi todas ellas). Un ambiente ecléctico donde la oda a lo rural no impide los detalles de inspiración más industrial y cosmopolita.

Punto de encuentro de gente inquieta

Punto de encuentro de gente inquieta

El local cambia conforme avanza el día y al ritmo marcado por la vorágine malasañera: muy animado durante en día, después del café y a la hora de las cañas. Si apetece algo de picoteo, en Cazador preparan tostas y bagels cuyos ingredientes van variando semanalmente. Y para los golosos nos recomiendan las tartas que la madre de Osama prepara para los clientes con tanto empeño como si fueran para su propio hijo: de calabacín, pepitas de chocolate y jengibre; de zanahoria, pasas y nueces; la clásica de chocolate… Y para la mañanas del fin de semana, un ligero brunch tirando a low cost. El desayuno-almuerzo de los domingos no podía faltar en su propuesta, no olvidemos que estamos en el barrio hipster.

La música a bajo volumen para no interferir en las conversaciones y un servicio agradable y simpático hacen el resto. Pero cuando dan las 12 de la noche, se cierran los ventanales y Cazador se transforma en un bar de copas en toda regla, donde nuestros chicos sacan su lado más melómano y pinchan su mejor repertorio de indie y pop para animar al personal.

Además de la zona de la barra y el salón, este bar esconde un rincón bastante especial. Lo que ellos llaman el coto privado de caza es un espacio polivalente que alberga exposiciones temporales de fotografía, pintura o cualquier otra forma de expresión artística, y donde todas las propuestas siempre son bienvenidas.

  • Especialidad: bagels, tartas caseras y brunch
  • Precios: cervezas, caña 1,50€, doble, 2€, jarra 2,50€; bagels, 5€, tostas, 3€; copas, 6 a 10€; brunch, 12,95€
  • Horario: todos los días, de 17 a 02  (domingos desde las 12h)
  • Dirección: Calle Pozas, 7
  • Metro: Noviciado, Tribunal

Más información en supágina de Facebook o Twitter.

*Fotos: Nacho Castañón

7 comentarios

  • Responder
    Dramatic
    20 septiembre, 2013

    Pues cuando yo estuve parecía más bien un botellón lleno de marimodernas poligoneras y gritonas :(

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    Centollo
    21 septiembre, 2013

    Hoy en día cualquiera se cree que por tener un pub/bar/brunch/lounge/chillout-tranchete, esta detrás de la barra de Cheers, regentando un bar donde tus clientes son guays y cuentan anécdotas graciosas. La realidad; otro bareto adornado con butacas viejas de cines, la cómoda de la abuela y un tapiz con un tío dando tiros. Ya lo tenemos El cazador.

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    Pedromar
    23 septiembre, 2013

    Me habían hablado muy bien de este sitio. Estuve hace una semana y la verdad es que me pareció un buen sito para tomar algo afterwork.

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    lolalola
    25 septiembre, 2013

    He estado varias veces y me encanta. Muy buen ambiente, gente muy variada y siempre interesante. No es el cliché de bar con muebles viejos. Están seleccionados a conciencia, no son un batiburrillo… La atención es muy personal (te suelen atender los propietarios y eso se nota!!) y la vista a la calle Tesoro desde el interior es genial, estás dentro pero puedes ver hasta 50 metros de distancia!! Dentro es fuera al mismo tiempo. Muy recomendable desde mi punto de vista y la comida rica, rica, rica… :) si hay que ponerle una pega, es que viernes y sábados se llena mucho, por eso a mi entre semana me gusta más.

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    Jennifer warjol
    25 septiembre, 2013

    Las poligoneras estamos de moda.

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    Nomi
    25 septiembre, 2013

    Que hayan escogido un local que no esté en la vorágine de malasaña es un acierto. Las aceitunas son espectaculares. Muy buen ambiente. Muy majos.

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    Martín
    6 marzo, 2016

    Pues yo pasaba por allí casi todos los días camino del trabajo y me llamó la atención desde fuera. Una noche decidí entrar a eso de las 10 de la noche con una amiga. No tenían absolutamente nada de comer más allá de gominolas y cacahuetes. Ni café, ni té, ni vinos ni cervezas un poco buenas. Solamente licorazos, coca-cola y lo que te podrías tomar en cualquier garito de los de a partir de las 12 de la noche para emborracharte. Eso sí, el ambiente es simpático y acogedor. Y la gente, pues honestamente parecía un local de ambiente puro y duro. Todos gays con pretensiones de “modernas” y en plan de ligoteo. El camarero estaba super-despistado, parecía que era su primer día, pero al menos era atento y agradable. Yo volvería, pero se lo tienen que currar más con lo que ofrecen.

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