1000 cups panoramicaDescubrir el sabor de un auténtico espresso es como tomarse la pastilla roja de Matrix: ningún café volverá a saber igual. Quienes ya han dado con la puerta que se abre al amplio mundo del café más allá del torrefacto, tienen sus propios templos: las cafeterías ‘de tercera generación’. Son aquellas que conceden al café la categoría que merece y en las que se cuidan todos los pasos de su preparación, desde la selección del grano hasta su infusión. Una de estas cafeterías de nueva ola es 1000 Cups Café, en Chamberí, el local regentado por el apasionado barista Agustín Fernández.

A simple vista, este local bullicioso desde primera hora de la mañana, podría pasar por una cafetería bien decorada, con sus desayunos, bocadillos y dulces. Es al acercarse a ‘La Marzocco’, su cafetera italiana de precisión, cuando vemos -y olemos- que estamos en uno de estos templos del café. La gasolina de esta máquina es un blend propio de café 100% arábica natural. Y su meta, llegar a servir mil tazas de café al día.

El 'affogato', un típico postre italiano

El ‘affogato’, un típico postre italiano

En su larguísima carta de cafés se pueden encontrar desde el más sencillo espresso, pasando por el capuccino, el flat white -un doble shot con leche fresca de la sierra de Madrid, el café con leche de los muy cafeteros- y elegir entre leches desnatadas, sin lactosa o de soja. O bien, atreverse con sus cafés más especiales, como el granizado con hielo picado al momento o el affogato, un típico postre italiano que consiste en un doble espresso servido junto a una bola de helado de vainilla, que se mezcla al gusto.

Y quien tenga más de cinco minutos para el café debería darle la vuelta a la carta y experimentar con el ‘slow coffee’: probar los cold brew o cold drip -un café que se extrae con hielo, gota a gota, durante ocho horas- o bien los cafés filtrados o por inmersión: el Aeropress, que se infusiona en un émbolo, un café de lo más puro preparado en las bellas cafeteras Chemex, o el más popular, el V-60, que se filtra en una cafetera de cerámica con forma de ‘v’. El resultado es un café más claro, de aromas más amplios y que se disfruta mejor despacio, en una taza grande y caliente.

Lo cierto es que el espacio invita a tomárselo con calma: además de la barra, el café cuenta con largas mesas de madera basta, sillas antiguas, rincones decorados con flores y una pared forrada de papel que imita una librería. Y para acompañar el café, una carta que cubre todos los momentos del día: desayunos con tartas caseras, con recetas propias como la del banana bread; bollería a la plancha y panes artesanos para sus tostadas y bocadillos; a la hora de comer, un plato del día elegido también del recetario más casero: en su pizarra suele haber pollo al curry con arroz basmati, los platos de pasta o legumbres. Y para pedir dentro de su menú ‘afterwork’, alguno de sus wraps o la hamburguesa de ternera.

Además, 1000 Cups Café es un espacio de difusión de la cultura cafetera. Para ello, cuentan con un aula para baristas, en la que los camareros pueden aprender a preparar el espresso perfecto o a decorar una taza con latte-art. Y para los aficionados, catas y cursos de preparación de cafés con filtro, para llevarse la pasión por el buen café hasta la cocina de casa.

*Fotos: Álvaro de la Fuente

Cafés 1,50 – 3 €, Desayunos 2,50€,  Tartas 3,80€.

De domingo a jueves (8 a 00h), viernes y sábados (8 a 02h)

Glorieta de Quevedo,
5

Quevedo

Un comentario

  • Responder
    Rosalía
    1 noviembre, 2015

    Quizá el sabor del buen café se podría apreciar si no lo sirvieran tarde, y sobre todo, frío. Misión imposible desayunar un domingo, entre el griterío y el desorden de los camareros, lo único que te apetece es salir de ahí, lo cual no será tarea fácil cuando esperas más de media hora para beberte un café frío y unas tostadas resecas, y ves como los amigos de los camareros que llegaron más tarde que tú son servidos bastante antes. El “zumo” del desayuno es un chupito de naranja, y te cobran un suplemento de 0,25 por consumir EN LA MESA (indicado en un lateral de la carta, en letra pequeña). ¿Dónde se supone que tengo que desayunar, de pie en una esquina? Por muy buen café que puedan servir, no es para nada una experiencia a repetir.

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