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Comienza la cuenta atrás y en las cuevas del subsuelo de la calle Infantas se gestan dos misiones en un juego de escape como no habíamos visto hasta ahora en Madrid. Se llama Fox in a Box (Infantas, 25 <M> Gran Vía) y ha llegado para revolucionar el mundo de los escape rooms.

Aunque mantiene la esencia de estos juegos –hay un tiempo limitado para resolver la misión y salir de la sala–, Fox in a Box incorpora varias novedades que hacen la experiencia aún más completa si cabe. Se acerca al mundo 2.0 incorporando novedades tecnológicas, de manera que los mecanismos y la ambientación son más sofisticados y complejos. Además, los game masters no sólo intervienen en el juego a la hora de dar pistas o ayudar al jugador a salir de un atasco, sino que ellos también son parte de la historia. Son personajes que a través de sus roles ayudan a que los jugadores se olviden del mundo exterior y se sientan parte de una ficción que, durante 60 minutos, será su única realidad. Y claro, luego está la parte fundamental: la historia. Por muchos avances que se incorporen al juego, si no hay una historia bien hilada, que no tengo ni un cabo suelto y en la que todo, desde el argumento hasta cada pieza de la habitación, cobre sentido, no hay juego.

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El Laboratorio.

En Fox in a Box encontrarás dos ficciones: ‘El Laboratorio’, una reproducción de un laboratorio científico underground donde se encuentra la fórmula para erradicar un virus que ha mutado, convirtiendo en zombie a medio continente, y ‘El Búnker’, que recrea uno de la Guerra fría, y donde la misión de los jugadores será evitar que estalle la Tercera Guerra Mundial. Ambos juegos son radicalmente diferentes, no hay una sola deducción o prueba que se repita en la otra sala. Pero el nivel de dificultad es equiparable, de manera que, tanto el jugador más experto como el más novato podrán llegar a resolverlas en los 60 minutos que dura la aventura.

Su ubicación en la calle Infantas, bien conocida por su historia y sus leyendas, no es casual. Y es que la ambientación era tan importante, que Sergio Abendívar, director de Fox in a Box Madrid, se decidió a montar las habitaciones cuando descubrió sus bóvedas subterráneas. Venían al pelo, y no sólo por lo escalofriante de su atmósfera, sino porque sirvieron de búnker durante la Guerra Civil. Apropiado, ¿no?

La experiencia está indicada para todo tipo de público. Sí es verdad que los adolescentes (16 a 18 años), acostumbrados a estos juegos en el mundo virtual, y las personas de entre 20 y 40 años, por sus conocimientos, lo tendrán algo más fácil. Pero también es un ocio pensado para disfrutar en familia, y es que la creatividad de los niños es un valor a la hora de encontrar objetos y de hacer deducciones sencillas que escapan a la mente adulta. 3, 2, 1… Se acaba el tiempo, ¿serás capaz de salvar el mundo?

Fox in a Box abre todos los días, pero hay que reservar con antelación por teléfono (691 666 715) o vía web. Cada sala admite un máximo de 6 personas y los precios varían según los grupos, de 15€ por persona en adelante.

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